Fòrum

Activitat Sant Jordi 2020

S'apropa Sant Jordi i aquest any no el podrem viure com ho fem normalment, però encara que estiguem confinats a casa, les històries i la imaginació continua i més aquests dies... Per això, us volem proposar crear un conte comunitari online!

Inici 17 d'abril!!

Farem el recull de totes les respostes, finalment ho adjuntarem en un document que publicarem a les nostres xarxes!

Com el fem?

  • Nosaltres iniciarem el conte amb una introducció.
  • Pot participar tothom!
  • Podeu continuar-ho fent click a respondre.
  • Podeu afegir una frase, dos o cinquanta. Deixeu volar la imaginació!
  • També podeu afegir imatges, per fer-ho envieu-nos un mail amb la imatge a info@pcverdum.org o afegiu-la des de una URL.
  • I no oblideu firmar, posar el vostre nom o pseudònim de la vostra aportació
  • Per qualsevol dubte posat en contacte amb nosaltres.

Us animem a participar hi ha descobrir el resultat d'aquesta proposta! Teniu temps per fer la vostra proposta fins el 31 de maig.

Cançoner: Sant Jordi, vigila!

“Existe un antiguo mito que sostiene que contar historias puede curar enfermedades o salvar; sin historias, viviríamos un presente viejo.”

Marcela Serrano

 

Equip Comunitari Verdum

Avui 17 d'abril iniciem aquest conte comunitari, de la mà i col·laboració de la Biblioteca de Les Roquetes:


«La gente lleva flores y las miradas de colores ... los calcetines blancos y las amapolas colorás». Es la canción “El pueblo guapeao” que retumba por el patio interior del bloque de viviendas.

  • Chiquillo, baja esa música! Estamos locos, o qué?

Grita la señora María a través de las hojas batientes de la ventana de su cocina. Apenas se ven su ojillos negros, resplandecientes.

  • Chec … chec… chec … chec…chec

Traquetea la olla express de la señora Ramona. Es jueves y, como cada jueves, el olor a caldo de pollo revolotea mezclándose con los aromas del sofrito que, removido con brío, prepara la señora Dolores, vecina del cuarto.

Sinfonía de barrio. De fondo, la voz del locutor de radio que invita a comprar chopped enlatado. También los sollozos de Daniel, el hijo de tres años de Paquita, la del quinto.

  • Tengo hambre mamá!

Apenas se oyen, ya que Carmen, en el segundo piso, entona una copla mientras tiende la ropa de trabajo de Antonio, su marido, trabajador en la fábrica de coches.

  • Qué jabón usará la Carmen. Le tengo que preguntar. Su ropa huele de maravilla …

Son los pensamientos que acuden a la señora Remedios mientras limpia los boquerones que acaba de comprar en el mercado.

Mientras esto sucede, la luz, una luz limpia, azul por el reflejo plástico de las cortinas de los tendederos, lo abraza todo, penetrando y cargando de esperanza y anhelos ese cañón en que se ha convertido el patio interior de esa comunidad.

  • «El pueblo guapeao …»

Sigue sonando la canción...

David

Equip Comunitari Verdum

Una canción que une a toda esta comunidad de vecinas y vecinos. Cada planta, cada piso del edificio tiene su propia historia, algunas se parecen, otras son diferentes, pero hay algo que los une a todas y todos y es un sentimiento muy grande de pertenencia.

Silvia

 

Pero no todo el mundo participaba con el mismo entusiasmo de la mezcla de olores, sabores y sonidos de aquel patio de luces y sombras.  O por lo menos eso decían del nuevo vecino del segundo segunda.  En ese piso vivieron toda la vida la señora Marisa y su marido, el señor Urpiano con sus dos hijos, César y Augusto. El señor Urpiano, aparte de gran lector, tenía especial querencia por el Imperio Romano, y cada año, por Carnaval, se paseaba por todos los rellanos disfrazado de centurión, persiguiendo a chicos y grandes con la intención de sacarles una sonrisa.

Qué tiempo aquellos... Por aquel entonces los corazones y las puertas de las casas permanecían abiertos todo el día, pero todo aquello se acabó. La señora Marisa falleció hace ya unos años, provocando la inminente caída del Imperio Romano, pero sobre todo, una gran tristeza en el señor Urpiano, que se marchó a vivir con César, o con Augusto, ya no lo recuerdo, dejando el piso vacío hasta hace dos meses, cuando llegó el nuevo inquilino... Un ser un tanto extraño...

 

Después de la siesta, el nuevo inquilino se arrastrapesadamente, del comedor a la ventana. Con el café en mano, ahonda ahora en sus pensamientos: ¿tendría que bajar hoy al colmado de abajo a proveerme de latas para la iminente invasión alien? ¿Será que los destellos intermitentes que vi anoche al cielo eran una señal profética de vida extraterrestre? Espera ¿Juanita, la del segundo, no se quejaba a principios de semana de esa maldita farola que se apaga y se enciende sin parar hasta las ocho de la mañana y que la acompaña al baño cuando la necesidad interrumpe sus ronquidos? ¿El Red Bull y el medio kilo de golosinas que me zampé pueden haber llegado a jugar un papel en todo esto? No lo sé, pero ante la duda y cualquier atisbo de misterio, mejor la paranoia que el escepticismo. Y sinó que se lo expliquen esas ordas de gente que hace unos meses asaltaban los estantes del supermercado acaparando compulsivamente todas las existencias de papel de váter nada más abrir los comercios. Al fin y al cabo, si no cagas tanto, tienes una excusa más para inventarte "challenges" de juegos con los rollos sobrantes para el instagram. En fin.

Aun en la ventana, rellena el culo de la taza del café con una uñita de coñac. Para limpiarla. Eso limpia los dientes, decía su ex-cuñado. Entre luces y sombras, por la ventana, escucha los primeros chillidos y risas infantiles de los niños y niñas que llegan al Centro Abierto de frente su casa. Habrán terminado del cole y ahora tienen que venir a molestar a otro lado, piensa. Pero en realidad, esa muchachada le enternece y le llena de recuerdos bonitos de su niñez en aquel pueblo...

Decíamos que nuestro flamante nuevo inquilino, el sustituto de nuestro particular emperador romano del barrio guapeao, del Sr. Urpiano, era un ser un tanto extraño. Pues en aquel pueblo remoto, es donde encontraremos aquellas explicaciones más elocuentes...